Massachusetts obliga a los centros de datos a usar energía limpia
Por Admin
En un giro notable que refleja el cambio de ánimo general hacia la industria de los centros de datos, la gobernadora del estado de Massachusetts, Maura Healey, emitió una orden ejecutiva que obliga a los desarrolladores de estas enormes instalaciones a suministrar su propia energía eléctrica, siempre que sea limpia y cumpla con los estándares energéticos aprobados en el estado. Esta decisión constituye un nuevo paso dentro de una creciente ola de restricciones que los estados estadounidenses han comenzado a imponer a un sector que hasta hace poco gozaba de incentivos y facilidades.
Detalles de la nueva decisión
La orden ejecutiva establece que cualquier centro de datos cuya demanda máxima de energía supere el umbral de 25 megavatios estará obligado a asegurar su propia fuente de energía y garantizar su cumplimiento con los requisitos de energía limpia del estado. La gobernadora prefiere que estas instalaciones generen la energía limpia directamente en sus emplazamientos, pero en caso de que esto no sea posible, disponen de dos opciones:
- Financiar la construcción de nuevas fuentes de generación de energía limpia en las zonas cercanas.
- Contribuir a un fondo destinado a proteger a los consumidores de electricidad frente al aumento de precios.
Según una aclaración emitida por la oficina de la gobernadora, los centros de datos estarán obligados a cubrir el 100% de sus necesidades eléctricas mediante generación de energía limpia, un requisito más estricto que el estándar general aplicado al resto de las industrias.
Estándares más rigurosos de lo habitual
El estándar de energía limpia del estado obliga a los sectores industriales a generar solo un porcentaje determinado de su energía a través de fuentes autorizadas como la eólica, la solar y la hidroeléctrica. Por ejemplo, para el año 2030 estas fuentes deben contribuir con al menos el 40% del consumo total, con un aumento gradual de este porcentaje año tras año. Sin embargo, los centros de datos estarán sujetos a un techo mucho más alto, del 100%.
Asimismo, el estado ha instado a las comunidades locales a «evitar la firma de acuerdos de confidencialidad» con los desarrolladores de proyectos, en busca de una mayor transparencia. Hasta que las entidades reguladoras puedan aplicar las nuevas restricciones, la gobernadora decidió suspender las solicitudes de exención fiscal sobre las ventas de los centros de datos, una exención que había entrado en vigor apenas un mes antes.
Una ola regulatoria recorre los estados
Con esta decisión, Massachusetts se convierte en el tercer estado estadounidense en tres meses consecutivos en imponer restricciones a la expansión de los centros de datos, lo que refleja un cambio evidente en las políticas:
- En agosto, el gobernador del estado de Texas, Greg Abbott, anunció que todos los nuevos centros de datos estarán sujetos a auditorías por parte de la Comisión de Servicios Públicos y del operador de la red eléctrica ERCOT.
- En julio, el gobernador del estado de Nueva York detuvo la construcción de nuevos centros de datos con una capacidad de 50 megavatios o más.
Esta tendencia refleja un cambio radical; después de que las empresas tecnológicas fueran colmadas de incentivos para atraerlas a determinados estados, hoy se enfrentan a una creciente oposición popular, mientras los políticos buscan mostrar su respuesta a las preocupaciones de los votantes sobre el aumento de las facturas eléctricas y la presión sobre los recursos.
La reacción de la industria tecnológica
Con el cambio de ánimo general hacia los centros de datos, la industria tecnológica ha comenzado a responder. El grupo de presión política a favor de la inteligencia artificial «Leading the Future», financiado por figuras prominentes como Marc Andreessen, Ben Horowitz y Greg Brockman, ha lanzado campañas publicitarias dirigidas a influir en los votantes de los estados indecisos de cara a las elecciones de mitad de mandato.
Conclusión
La decisión de Massachusetts refleja una nueva ecuación que se está formando entre el acelerado crecimiento de la industria de la inteligencia artificial y la enorme energía que requiere, y las presiones ambientales y los intereses de los consumidores. Con la ampliación del alcance de las restricciones regulatorias, parece que los desarrolladores de centros de datos deberán reconsiderar cómo construir una infraestructura sostenible que respete tanto el medio ambiente como la sociedad al mismo tiempo.
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